La temporada de verano 2027 se presenta como un desafío para Pinamar. A pocas semanas del inicio oficial de la temporada, los operadores turísticos de la ciudad balnearia reconocen que las reservas están muy por debajo de las expectativas y de los niveles registrados en años anteriores. La preventa, que suele funcionar como termómetro del verano, muestra un panorama desalentador para hoteleros, inmobiliarias y comerciantes.
Uno de los factores que explican la caída es la competitividad de Brasil como destino. Con un tipo de cambio favorable y paquetes que incluyen vuelos y estadías a precios difíciles de igualar, el país vecino se consolidó como la principal amenaza para la costa argentina. Muchos turistas que históricamente veraneaban en Pinamar optan por playas del nordeste brasileño, donde el costo total del viaje resulta más conveniente.
A ese escenario se suma el impacto del fenómeno de la Corriente del Niño, que altera las condiciones climáticas y genera incertidumbre sobre el tiempo que reinará durante la temporada. Las temperaturas del agua y la posibilidad de días nublados o inestables desalientan a quienes planifican sus vacaciones con anticipación, sobre todo a las familias que buscan garantizar sol y playa.
Los empresarios locales advierten que, si la tendencia se mantiene, será necesario reforzar las promociones y ofrecer facilidades de pago para atraer visitantes. Desde el sector inmobiliario señalan que muchas propiedades aún no lograron cerrar contratos para enero y febrero, y que los precios podrían ajustarse para no perder competitividad frente a otros destinos.
El desafío para Pinamar será revertir una ecuación compleja: un dólar que encarece las vacaciones en el exterior para algunos, pero un Brasil que sigue siendo tentador, y un clima que no termina de dar certezas. La temporada 2027, por ahora, se juega en la preventa y en la capacidad de reacción del sector turístico.
